El sabor que te ayudará a adelgazar: El sabor a grasa

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Suena  contradictoria la idea de que el sabor a grasa pueda ayudar a adelgazar, pero así parece ser.

Un grupo de científicos del Centro de Investigación del Comportamiento Ingestivo de la Universidad de Purdue, ubicada en West Lafayette, Indiana, decidió averiguar cuáles son las razones de los altos índices de obesidad en el mundo y por qué tantas personas optan por comer en exceso.

Se descubrió que nuestra lengua es capaz de reconocer seis sabores. Los ya conocidos dulce, amargo, salado, umami y el sabor a grasa.

  • El sabor umami  se encuentra en las comidas de origen oriental que son condimentadas con glutamato monosódico.
  • El sexto sabor, que supuestamente podría ayudarnos a adelgazar, es el sabor a grasa.
“Nuestros experimentos aportan la evidencia de que la grasa tiene una sensación de sabor y que es diferente de otros gustos” explicó Richard Mattes, director del Centro de Investigación.

 

El estudio se llevó a cabo con un grupo de persona que debian de  probar una serie de alimentos con diferentes sabores. Todas las muestras que se proporcionaban a los participantes tenían igual forma y textura, la única diferencia era el sabor. Cuando los participantes  identificaron el sabor a grasa  en la investigación, lo describieron como  “desagradable”.

“La investigación es difícil, porque no tenemos una palabra para describir dicha sensación. Pero hay evidencia de que los seres humanos y otras especies clasifican a la grasa como un sexto sabor”, explicó el científico Richard Mattes.

 

Si los investigadores logran confirmar que el sabor a grasa es el incentivo para que las personas engorden, podrían entender el atractivo que tienen ciertos alimentos ligados al sobrepeso.

¿Porque el sabor a  grasa podría evitar el sobrepeso?

Según los investigadores, este descubrimiento podría abrir el camino para nuevas maneras de luchar contra la obesidad y las enfermedades cardíacas, ya que se podrán desarrollar mejores sustitutivos de las grasas, de manera similar a como ahora reemplazamos el azúcar con edulcorantes.

Es decir, se buscaría un sustituto químico que reemplace el sabor a grasa natural, como se sustituye el azúcar con edulcorante, de manera que pudieramos consumir alimentos saludables con ese sabor a grasa,  y así evitar sus efectos no deseados para la salud.

En mi opinión, los productos químicos que se desarrollan para sustituir a los alimentos naturales siempre serán más perjudiciales para la salud que los propios productos naturales. Siempre será mejor el consumo de azúcar natural que el  edulcorante, preferentemente el azúcar moreno por no haber sido tratado químicamente.  Ya hay estudios que así lo confirman. De hecho, el edulcorante artificial no deja de ser un químico fabricado en un laboratorio.

El consumo de edulcorantes artificiales para evitar el azúcar en algunos casos supone simplemente reemplazar un producto capaz de provocar diabetes por otro que tiene los mismos efectos, advierten científicos israelíes.

Con el sabor a grasa, podría pasar lo mismo.