La contaminación se encuentra en todos lados y la exposición continua a los contaminantes que estan en el ambiente producen graves efectos sobre la salud de los seres humanos. Desde que despertamos hasta cuando dormimos están presentes en nuestras vidas, se impregnan en nuestra piel, los respiramos, comemos y bebemos las 24 del día.
Son muchas las afecciones físicas que producen, que pueden ser leves como irritaciones de ojos y garganta, tos, dolor de cabeza, o agudas como deficiencias pulmonares, enfermedades respiratorias crónicas, cancer y enfermedades cardiovasculares, pero en los últimos tiempos cobra importancia su incidencia a nivel mental.
En este sentido, el tema de sus efectos en la memoria ha ido ganado terreno principalmente por acción de la contaminación atmosférica, que se intensifica en grupos sociales más vulnerables como niños y ancianos, de acuerdo a lo señalado por Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la OMS.
Las emisiones de sustancias tóxicas como monóxido de carbono (CO), óxido de azufre (SOx) u óxidos de nitrógeno (NOx), que emanan principalmente del parque automotor e industrial, generan gran polución que afecta sobremanera sectores urbanos en comparación con los rurales.
Estas señales de alerta, han propiciado el desarrollo de investigaciones en el ámbito científico que se encuentran enmarcadas en el efecto en la memoria de las personas de la contaminación por aire y una de ellas pone de manifiesto que la exposición prolongada a los agentes contaminantes atmosféricos, podrían ocasionar reducción de las funciones cognitivas del cerebro. Dicho estudio se realizó en 900 residentes de la ciudad de Massachusetts y evidenció que las personas provenientes de sectores con mayor contaminación tenían menor volumen de cerebro e hipocampo, lo cual puede derivar en demencia, pérdida de memoria y hasta en derrames cerebrales.
Esta teoria ha sido reforzada por un artículo publicado en la revista Proceedings off the National Academy Sciences, desarrollado por investigadores de la Universidad de Lancaster en Reino Unido, quienes analizaron 37 tejidos de cerebros humanos de personas que vivian en Ciudad de México. Los resultados evidenciaron la existencia de partículado metálico proveniente de lo gases de combustión vehicular menor a 200 nm, que se presume ingresaron al cerebro por vía olfativa. De acuerdo a los expertos, las millones de partículas encontradas en 1 gramo de tejido son causa probable de enfermedades que producen degeneración neuronal como Alzheimer o Parkinson.
Así que, la exposición a los contaminantes atmosféricos sobre todo, a partículas suspendidas (PM 2,5) y CO son capaces de reducir la memoria, causar depresión, reducir la capacidad de análisis y atención, hecho que se intensifica en niños que conviven en zonas urbanas altamente contaminadas, quienes han presentado bajo rendimiento escolar, coeficiente intelectual reducido (IQ) y alteraciones metabolicas del cerebro que usualmente se encuentran en pacientes con Alzheimer.
Estos efectos son perjudiciales y tremendamente preocupantes porque existen muchas personas a nivel mundial que viven en ciudades que se consideran altamente contaminantes, por ello es imperante evitar su proliferación y se recomienda no caminar constantemente por áreas con alto tráfico de vehiculos, además que es desaconcejable realizar actividades físicas o deportivas en áreas con alto grado de contaminación.